Artículo de Opinión por David R. Lorenzo
El 4
de mayo de 1996 trabaja en el desaparecido periódico Ultima Hora, cuando se
informó sobre la ocurrencia de uno de los crímenes que más ha conmovido a la
sociedad dominicana por su nivel de crueldad, el cual resultó ser el secuestro
y posterior asesinato de 34 puñaladas del niño de 12 años, José Rafael Llenas
Aybar.
Como
el caso duró varios días, fui uno de los periodistas del vespertino que cubrió
ese suceso. Para mí fue de un inmenso dolor conocer y escribir sobre el caso, y
más cuando me enteré que el autor principal de tan salvaje hecho fue su primo,
Mario José Redondo Llenas, en compañía de su amigo Juan Manuel Moliné Rodríguez,
de 18 y 19 años, respectivamente, quienes eran dos jóvenes recién salidos de la
adolescencia, pero, con ideas perturbadoras.
En
esta oportunidad, no quiero narrar lo sucedido, ni sobre todas las
especulaciones que se produjeron y la posible involucración del señor Luis Palmas de la
Calzada y su hijo Martín Palmas Meccia, esposo e hijo de la embajadora
argentina en ese momento en la República Dominicana, Teresa Meccía de Palmas,
pero, sí referirme al hecho de que este 5 de mayo del 2026, Mario José
Redondo Llenas acaba de salir de la cárcel, luego de cumplir la totalidad de su
condena de 30 años. Diez años antes, lo
había hecho Moliné Rodríguez.
Llenas
Aybar salió a las 7:04 de la mañana del Centro de Corrección y Rehabilitación
Najayo Hombre. Leyó ante la prensa un
documento, donde pidió una vez más perdón por lo sucedido e hizo una síntesis
de su vida de 30 años en la cárcel donde estudio varias carreras, entre ellas,
derecho, tuvo un excelente comportamiento y ayudó a compañeros de prisión.
Periodistas,
comentaristas, opinólogos, abogados y otras personas que están en los medios de
comunicación han opinado sobre su salida, algunos a favor y otros en contra.
Entre los
que lo rechazan han opinado que no debió salir de la cárcel, que tenía cumplir
10 años más, que los presos debieron salir de él, que debe apartarse de la
sociedad y que el perdón que pide no es sincero, entre otras cosas.
Particularmente
entiendo, que, pese al hecho cometido, y el dolor causado a muchas personas de sociedad,
entre las que yo me incluyo, entiendo que él ya cumplió su pena y merece una
vida nueva.
Es
probablemente que él sea la única persona en la República Dominicana que ha
cumplido la totalidad de su pena de 30 años. Tiene también la virtud de que no
se corrompió en la cárcel, y que se preparó académicamente.
Entiendo,
que él no podrá borrar el pasado, ni quitarle hojas a su vida, pero si ponerles
una nueva vida a sus páginas. El tiene derecho a ser feliz, dentro de lo cabe.
Sostengo
que tiene pleno derecho a la reinserción social que es
considerada un derecho humano fundamental de las personas sentenciadas y un fin
esencial del sistema penitenciario, por lo que agredirlo verbal o físicamente,
ultrajarlo, menospreciarlo, discriminarlo y hasta humillarlo es violatoria a la
dignidad humana.
La
reinserción social, está contemplada en el numeral 16 del artículo 40 de la
Constitución Dominicana que dispone que “las penas privativas de libertad y las
medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y la reinserción
social de la persona condena”.
Así que hablar, de que el señor Llenar Aybar no debió salir, sino ser liquidado en la cárcel y que debe aislarse de por vida, es violatorio a sus derechos de ser un hombre libre, útil y reinsertarse a la sociedad, y más cuando se ha tenido un buen comportamiento por treinta años en una prisión, independientemente de lo que haya cometido y el dolor que haya causado.
Posdata: El autor es periodista,
abogado de la República Dominicana y director del periódico
“libertaddeexpresión.net”
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